El principio es fundamental: cuanto más seco esté el filamento, mejor va a ser la calidad de tus piezas. Cuando el material queda expuesto al aire, absorbe humedad del ambiente, un fenómeno conocido como higroscopía que afecta directamente el resultado final de la impresión.
Por qué es necesario secar el filamento
Si el filamento está húmedo, al calentarse en el nozzle el agua se convierte en vapor, aumentando la fluidez del material y generando burbujas. Esto causa problemas como stringing, goteos, porosidad, superficies rugosas y cambios de color, además de reducir la resistencia mecánica de la pieza terminada. Si notás que el material se humedeció, te conviene secarlo inmediatamente antes de arrancar a imprimir.
Requerimientos y parámetros de secado
Para materiales técnicos como PC, TPU, PA, PA-CF o PVA, el secado es obligatorio antes y durante su uso. En cambio, para PLA, PETG o ABS, se sugiere hacerlo si la humedad ambiente supera el 50%. Las temperaturas recomendadas varían: el PLA requiere unos 55°C por 8-12 horas, mientras que materiales como el PET-CF o PPA-CF necesitan entre 100°C y 120°C. Tené cuidado de no superar la temperatura de resistencia térmica del carretel, porque se puede deformar o derretir.
Secado durante la impresión
Los filamentos sensibles deben mantenerse protegidos mientras la máquina trabaja para evitar que absorban humedad en el proceso. Para esto podés usar tres métodos: una caja de secado común sin calor (con desecante), un secador activo como el Creality Space Pi Filament Dryer, o un sistema de gestión de materiales como el Creality CFS, que mantiene el filamento sellado y seco mientras imprimís.
Galería de referencia
Fuente: Adaptado al español desde el wiki oficial Creality (licencia CC BY-SA). Revisión técnica por equipo Breva.